El divorcio que existe entre construir ciudad y el plan, fue muy palpable en la formulación del POT de Barranquilla (2000) y ratificada en el proceso de revisión y ajuste (2007).
Por supuesto que el objetivo de construir cuidad a través de un plan como herramienta de orientación para el desarrollo urbano, social y económico de un territorio, depende del grado de conciencia que se tenga para alcanzar tal objetivo.
Y a quienes les pide el ciudadano común y corriente que tenga un alto grado de conciencia, a los tomadores de decisiones y acciones públicas (al Estado mismo).
Tal como lo expresan los escritores Rodrigo Cortés y Juan C Del Castillo, “…se ha debilitado la credibilidad y la legitimidad del plan frente al Estado y la sociedad civil. Las decisiones del plan, a pesar de ser adoptadas con fuerza de ley, no generan disciplina social ni compromiso para la administración municipal y los ciudadanos”.
Si bien la ley 388/97, hace formalmente partícipe a la comunidad (organizaciones de base, etc) en los procesos de formulación de los POTs, sus opiniones y sus propuestas generalmente no son tenidas en cuenta y las administraciones municipales no están obligadas por ley a incluirlas en los planes, sin embargo ciertas “comunidades especiales”, como los gremios, los poderosos sectores económicos e industriales y alguno que otro “magnate” de esos que que existen en todas las ciudades, tienen normativa propia dentro de los POTs, (solo les hace falta que aparezcan rubricadas y auto-biografiadas en los planes).
En este sentido, ciertos POTs responden más a los intereses de algunos pocos en detrimento de la colectividad; que no se ve representada en las decisiones que finalmente los afectarán de manera negativa.
La visión mezquina de las administraciones municipales y la corrupción de algunos sectores privados, son los directos responsables de la crisis que afectan a nuestras ciudades.
En síntesis nuestras ciudades son el reflejo de quienes públicamente las gobiernan y por quienes las gobiernan a la sombra para su propio beneficio.
Ojala, que construir ciudad y el plan, algún día puedan armonizarse para bien de todos.
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